La crisis capitalista que la paguen los ricos

Reflexión del Partido Comunista de los Pueblos de España en Madrid sobre la crisis capitalista

Ya no se puede ocultar. Tras la toma de posesión del segundo gobierno de Rodríguez Zapatero todos los integrantes del gobierno que tienen responsabilidades en materia económica, industrial o laboral, con su presidente a la cabeza, aceptan abiertamente que estamos inmersos en una profunda crisis económica, aunque eufemísticamente hablen de ajuste del mercado, cambio de ciclo o desaceleración económica. Argumentan los analistas neoliberales que esta crisis viene motivada por el aumento de los precios del petróleo y por los efectos de la sufrida en Estados Unidos por las hipotecas subprime, es decir, las llamadas hipotecas basura, así denominadas porque los destinatarios de los créditos que conceden los bancos no reúnen los requisitos mínimos de solvencia. Sin embargo, ninguno de los expertos se pregunta qué es lo que funciona mal en un sistema que obliga a los trabajadores y trabajadoras a recurrir a los bancos para poder llevar una vida digna.

En el Estado español la crisis se ha concentrado inicialmente en el sector inmobiliario y de la construcción. Teóricamente la Constitución monárquica reconoce a todos los españoles, entre otros, el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. ¿Qué es en realidad lo que viene sucediendo durante más de treinta años? Lo cierto es que la clase trabajadora siempre ha tenido dificultades para encontrar una vivienda digna, bien adquiriéndola en propiedad, bien optando por alquilar una.

Durante muchos años los usureros, con el sistema bancario a la cabeza, han logrado plusvalías millonarias especulando con un bien que no debería estar sujeto al mercado. Esta especulación constante ha provocado que el precio de la vivienda y de los alquileres hayan alcanzado cotas desmesuradas que han provocado que la clase trabajadora asalariada tenga grandes dificultades para afrontar los gastos ordinarios de educación, alimentación, transporte, salud… El proceso especulador comenzaba con grandes inversores que lograban ganancias millonarias transformando suelos no urbanizables en urbanizables, algunos ayuntamientos corruptos que consentían todo tipo de tropelías urbanísticas a cambio de comisiones ilegales, promotoras que desarrollaban los proyectos urbanísticos, constructoras que querían lograr las mismas ganancias que habían pagado a las promotoras, inversores particulares que esperaban obtener jugosos beneficios y bancos que, por conseguir una mayor circulación de capital, daban créditos con aparentes facilidades al destinatario final, la clase trabajadora, que ha sido y es la víctima de todo este proceso. Estas son, en definitiva, las consecuencias de sustraer de lo público sectores clave de la economía que nunca deberían estar de forma mayoritaria al vaivén de lo que dictamina el mercado.

Esta crisis se está extendiendo a más sectores de la economía y está teniendo como consecuencia inicial el aumento del paro. Cuando el paro – que tiene un carácter estructural, necesario, del sistema capitalista – se incrementa, aumenta del mismo modo el temor entre la clase trabajadora a perder el trabajo por lo que de forma automática se empeoran las condiciones laborales. Es la lógica del miedo que utiliza la oligarquía del sistema para mantener la situación.

En el Estado español crece el paro más que en ningún país europeo – actualmente más de 2.300.000 parados – en un mercado laboral que tiene la tasa de temporalidad más alta de la Unión Europea (algo más del 30% en la población nativa y más del 44% en la inmigrante) y una elevada tasa de siniestralidad (además, el 20% de los accidentes de la Unión Europea se producen en España). A esto añadamos, por enumerar otros ejemplos, el aumento del precio de los alimentos básicos, el aumento de la tarifa eléctrica o la escalada imparable del euribor. Por el contrario las empresas cotizadas del IBEX 35 han logrado en el primer trimestre del año 2008 casi 13.000 millones de euros de beneficios con un aumento del 16,69 % respecto del año anterior y la gran banca ha logrado aumentar en el mismo periodo sus beneficios en más de un 19%. La crisis, por desgracia, no la pagan los capitalistas sino los trabajadores y las trabajadoras que son quienes sufren directamente la carestía de la vida, el paro y la creciente precariedad, ya que el desigual reparto de la riqueza se encuentra entre los fundamentos del sistema. Estamos una vez más ante el fracaso del sistema capitalista como instrumento regulador de las relaciones económicas.

Se hace necesario por lo tanto alzar la voz con firmeza para denunciar las desigualdades en las que estamos inmersos. Se hace necesario aunar voluntades que nos permitan plantear alternativas al actual sistema de dominación sostenido ahora por la socialdemocracia y antes por la derecha. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria motivada por la especulación de los últimos años ha sido el detonante de la actual situación y los responsables de ésta no se ponen de acuerdo acerca del alcance en el tiempo de la actual crisis; pero lo importante no es saber cuánto va a durar en el tiempo: lo importante es crear las condiciones necesarias para la sustitución del sistema capitalista que domina las relaciones de producción a nivel mundial.

Este sistema que genera crisis cíclicas, que, en la búsqueda de la máxima productividad y beneficio, destruye nuestro entorno natural, provoca deslocalizaciones de empresas, recurre permanentemente a la guerra como instrumento de dominio e introduce cada vez a más sectores de la población en la proletarización, ha de ser contestado por la clase trabajadora y los sectores populares.

Es preciso trabajar conjuntamente por la construcción de una alternativa plural y democrática que defienda los intereses de la clase trabajadora frente a los privilegios de la oligarquía; que genere las condiciones para liberarnos definitivamente de las cadenas del sistema patriarcal dominante; que defienda de forma clara y rotunda el mantenimiento del sector público frente a la creciente oleada de privatizaciones; que apoye la iniciativas tendentes al respeto de nuestro entorno natural, frente a la realización de determinadas obras públicas o crecimientos urbanísticos desordenados y agresivos con el mismo; que se oponga claramente al expolio de los pueblos y a las guerras y agresiones imperialistas que sufren; que, en definitiva, plantee una lucha por las libertades democráticas y los derechos de los oprimidos.

A la vista de la situación que vivimos proponemos organizar la lucha para lograr la adopción de una serie de medidas urgentes:

* No a los despidos colectivos.
* Congelación de los intereses de las hipotecas.
* Precios tasados en los productos básicos de la cesta de la compra.
* Supresión de los cortes de luz, agua y gas por impago a las familias en paro.
* Comedores escolares gratuitos.
* Intervención sobre los grandes beneficios empresariales.
* Bonificaciones fiscales a las familias en paro.
* Bolsas de alimentación para las familias más necesitadas.
* Defensa de los sectores públicos y recuperación de los ya privatizados.
* Derogación de la ley 15/97 que permite la privatización de la sanidad pública.

Desde el PCPE convocamos a las organizaciones políticas, sindicales y sociales y a la clase trabajadora en general a organizarse en un amplio MOVIMIENTO CONTRA LA PRECARIEDAD, EL PARO Y LA CARESTÍA DE LA VIDA

PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA
Correo-e: pcpe_madrid@pcpe.es
Teléfono: 91 532 91 87
www.pcpe.es

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